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El bosque sigue en pie, pero ¿dónde están sus animales?

Durante veinte años, investigadores han recorrido una zona del Parque Nacional Yasuní para observar y registrar su fauna. Los resultados son preocupantes: las poblaciones de algunos monos grandes son mucho menos abundantes, incluso donde la cobertura del bosque amazónico permanece prácticamente intacta.
En comparación con zonas sin presión de cacería, la densidad estimada del mono araña de vientre amarillo fue un 87% menor, mientras que la del mono lanudo de Poeppig resultó aproximadamente un 70% inferior.
Desde el aire, el bosque puede parecer saludable. Bajo sus árboles, sin embargo, la fauna ha cambiado considerablemente.
Veinte años bajo la selva
Wildlife Conservation Society (WCS) Ecuador realizó el monitoreo de mamíferos y aves grandes entre 2005 y 2025, en una superficie aproximada de 100 kilómetros cuadrados a lo largo de la vía Maxus.
Los equipos recorrieron periódicamente seis transectos permanentes de cuatro kilómetros cada uno, con la participación de asistentes de campo waorani.
Solo en 2025 caminaron 253 kilómetros y registraron 5.450 observaciones.
Durante el período de estudio, la biomasa conjunta de los primates disminuyó aproximadamente un 68%. La biomasa representa el peso total estimado de los animales en un área y permite detectar cambios que no siempre se reflejan al contar únicamente las especies presentes.
Los monos más pequeños mantuvieron una mayor presencia. El mono ardilla de Humboldt representó el 44,7% de los registros de primates en 2025.
Los pecaríes de labios blancos también disminuyeron y no fueron detectados durante los recorridos de 2025, aunque eso no demuestra que hayan desaparecido de la zona.
Por qué importa la ausencia de monos
Los primates grandes se alimentan de frutos y dispersan semillas mientras se desplazan por el bosque. Su disminución puede afectar la reproducción y distribución de árboles y otras plantas.
Las especies pequeñas no necesariamente cumplen todas las mismas funciones ecológicas.
Las carreteras facilitan el acceso a zonas antes remotas y pueden aumentar la presión de cacería, incluso cuando no existe una deforestación extensa.
WCS señala como medidas importantes el control de la caza ilegal, la gestión de las vías de acceso y el mantenimiento de conexiones con áreas donde las poblaciones de fauna se encuentran en mejores condiciones.
El estudio muestra algo que las imágenes satelitales no pueden revelar por sí solas: conservar los árboles no garantiza que sobrevivan los animales que habitan bajo su sombra.